Socialización de los gastos
Había una vez un sistema de venta de productos líquidos para el consumo hogareño que consistía en embotellar las bebidas, venderlas, obtener el envase de vuelta, lavarlo y reiniciar el proceso.
Alguien hizo cuentas, estudió las tecnologías disponibles y recomendó "modernizar" los productos con el empleo de envases "no retornables".
Ya el consumidor no tendría que preocuparse por guardar la botella para recuperar el precio de la seña, podría tirarla al río, romperla contra el cordón o colocarla en el basurero, según el grado de conciencia social y/o de alcohol que tuviera.
También podría hacer un bollo con la caja de "tetra", arrojar la botella plástica desde el auto o dejar la lata en la arena.
Las empresas ahorraron cargar camiones con envases vacíos -no el viaje, porque de todas maneras el camión tiene que volver al depósito-, desguazaron las máquinas lavadoras, y ganaron la diferencia.
Claro, el costo real de la eliminación de los envases vacíos pasó a ser de los municipios. Salvo cuando eventuales circunstancias hacen apetecible algunos envases para los botelleros, cartoneros o similares, la limpieza de sumideros, la recolección de más toneladas de residuos, el traslado hacia los repositorios, etc., los consumidores participan del pago de los impuestos o tasas necesarios para atender el tratamiento del incremento de deshechos.
Trasladar los costos a los demás es muy buena idea para los pocos beneficiados.
Alguien hizo cuentas, estudió las tecnologías disponibles y recomendó "modernizar" los productos con el empleo de envases "no retornables".
Ya el consumidor no tendría que preocuparse por guardar la botella para recuperar el precio de la seña, podría tirarla al río, romperla contra el cordón o colocarla en el basurero, según el grado de conciencia social y/o de alcohol que tuviera.
También podría hacer un bollo con la caja de "tetra", arrojar la botella plástica desde el auto o dejar la lata en la arena.
Las empresas ahorraron cargar camiones con envases vacíos -no el viaje, porque de todas maneras el camión tiene que volver al depósito-, desguazaron las máquinas lavadoras, y ganaron la diferencia.
Claro, el costo real de la eliminación de los envases vacíos pasó a ser de los municipios. Salvo cuando eventuales circunstancias hacen apetecible algunos envases para los botelleros, cartoneros o similares, la limpieza de sumideros, la recolección de más toneladas de residuos, el traslado hacia los repositorios, etc., los consumidores participan del pago de los impuestos o tasas necesarios para atender el tratamiento del incremento de deshechos.
Trasladar los costos a los demás es muy buena idea para los pocos beneficiados.

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