Pequeño Contramanual de Economía - Nota 10
Todas las operaciones en que participa algún agente domiciliado en otro país constituyen en su conjunto el Sector Externo de la economía.
Incluye al Sector Público, ya que los gobiernos suelen emitir títulos para su colocación en el mercado internacional además de contratar préstamos con Organismos Internacionales. En su caso también pueden adquirir títulos de otro país para sus reservas.
En cuanto a las entidades privadas, tenemos transacciones comerciales de compra, venta, maquila, contratos de servicios, préstamos, regalías, derechos, remesas entre particulares.
Los libremercadistas ortodoxos insisten en que es lo mejor liberar absolutamente los mercados internacionales para que los oferentes compitan abiertamente logrando bajas de precios y por consecuencia mayor poder de compra a los pueblos.
Ya nos hemos referido a la falacia del presunto bienestar que se compraría con pérdidas de empleos, ensanchamiento de las capas bajo el nivel mínimo de subsistencia, etc. Hay países pequeños que pueden ser abastecidos en su totalidad por los excedentes descartables de la producción de países con mucha población, sin contar con las mil formas de disimular subsidios para acceder a mayores mercados.
Tratando esto temas aparece necesariamente una palabra bastante menospreciada en el léxico libremercadista, y es "soberanía". Los países deciden por sí los grados de apertura de acuerdo a la conveniencia de sus poblaciones, de sus intereses, de la venalidad de sus gobernantes, del poderío de sus estamentos empresariales, de sus concepciones ideológicas.
También deciden qué bloques integrar, con qué otros países prefieren comerciar, qué tipos de intercambios permitir y cuáles no.
Por eso es de sumo interés de los gobiernos que pregonan la economía ortodoxa liberal ocupar los principales cargos y tener peso decisivo en los organismos internacionales con capacidad de influir u obligar a los países integrantes, en especial aquellos dedicados al crédito como el Fondo Monetario Internacional, los Bancos Internacionales, la Organización Mundial de Comercio y tantos otros.
Como siempre, será la decisión política sobre los modelos de desarrollo la que determinará la aplicación o no de aranceles a las importaciones y retenciones a las exportaciones, la que fijará el nivel aceptable de endeudamiento internacional, la adhesión o el rechazo a convenios que puedan condicionar la investigación o la industrialización mediante imposición de pago de derechos por patentes de dudosa validez como los que pretenden imponer para el uso de alimentos ancestrales mediante ardides conceptuales declarando como propiedad el desciframiento de sus componentes genéticos.
En el campo de la salud se han suscitado gravísimos entredichos por la necesidad de algunos países de contar con medicación para tratamientos específicos que podían elaborar por sí mismos pero que era impedido por la aplicación de derechos de patente reclamados como un interés por encima de la vida y salud de la gente.
Adherir, rechazar o poner condiciones a este tipo de convenios es una de las definiciones que debe contestar la política, previa a la instrumentación de las obligaciones económicas derivadas según sea el sentido de la decisión.
Incluye al Sector Público, ya que los gobiernos suelen emitir títulos para su colocación en el mercado internacional además de contratar préstamos con Organismos Internacionales. En su caso también pueden adquirir títulos de otro país para sus reservas.
En cuanto a las entidades privadas, tenemos transacciones comerciales de compra, venta, maquila, contratos de servicios, préstamos, regalías, derechos, remesas entre particulares.
Los libremercadistas ortodoxos insisten en que es lo mejor liberar absolutamente los mercados internacionales para que los oferentes compitan abiertamente logrando bajas de precios y por consecuencia mayor poder de compra a los pueblos.
Ya nos hemos referido a la falacia del presunto bienestar que se compraría con pérdidas de empleos, ensanchamiento de las capas bajo el nivel mínimo de subsistencia, etc. Hay países pequeños que pueden ser abastecidos en su totalidad por los excedentes descartables de la producción de países con mucha población, sin contar con las mil formas de disimular subsidios para acceder a mayores mercados.
Tratando esto temas aparece necesariamente una palabra bastante menospreciada en el léxico libremercadista, y es "soberanía". Los países deciden por sí los grados de apertura de acuerdo a la conveniencia de sus poblaciones, de sus intereses, de la venalidad de sus gobernantes, del poderío de sus estamentos empresariales, de sus concepciones ideológicas.
También deciden qué bloques integrar, con qué otros países prefieren comerciar, qué tipos de intercambios permitir y cuáles no.
Por eso es de sumo interés de los gobiernos que pregonan la economía ortodoxa liberal ocupar los principales cargos y tener peso decisivo en los organismos internacionales con capacidad de influir u obligar a los países integrantes, en especial aquellos dedicados al crédito como el Fondo Monetario Internacional, los Bancos Internacionales, la Organización Mundial de Comercio y tantos otros.
Como siempre, será la decisión política sobre los modelos de desarrollo la que determinará la aplicación o no de aranceles a las importaciones y retenciones a las exportaciones, la que fijará el nivel aceptable de endeudamiento internacional, la adhesión o el rechazo a convenios que puedan condicionar la investigación o la industrialización mediante imposición de pago de derechos por patentes de dudosa validez como los que pretenden imponer para el uso de alimentos ancestrales mediante ardides conceptuales declarando como propiedad el desciframiento de sus componentes genéticos.
En el campo de la salud se han suscitado gravísimos entredichos por la necesidad de algunos países de contar con medicación para tratamientos específicos que podían elaborar por sí mismos pero que era impedido por la aplicación de derechos de patente reclamados como un interés por encima de la vida y salud de la gente.
Adherir, rechazar o poner condiciones a este tipo de convenios es una de las definiciones que debe contestar la política, previa a la instrumentación de las obligaciones económicas derivadas según sea el sentido de la decisión.

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