Res Pública

Ideas y propuestas respecto a cuestiones políticas y sociales. En busca de "masa crítica" para encontrar consensos.

Friday, April 21, 2006

Pequeño Contramanual de Economía - Nota 15

Quienes deciden, sean gobernantes, empresarios, consumidores; quienes aconsejan o estudian temas directa o indirectamente vinculados a las variables económico-financieras necesitan mensurarlas para comprobar, explicar, pronosticar, prevenir.
Como regla general, tenemos que confiar en la veracidad de los datos básicos, que sean en lo posible completos, que sean contemporáneos entre sí, que no se encuentren sesgados por el diseño de las encuestas o la acción de los encuestadores.
Cuando por complejidad o magnitud deba recurrirse a estimaciones, estas deben ser verosímiles, en lo posible verificables con posterioridad para ajustar el procedimiento en el futuro.
En cualquier caso, es deseable la independencia del ente encuestador para no ser influido por intereses circunstanciales de ningún tipo que pretendan omitir, tergiversar o postergar datos por conveniencia. Los organismos oficiales de estadísticas y censos no deberían tener dependencia jerárquica de las carteras de economía o planeamiento y tendrían que estar dirigidos por académicos con estabilidad asegurada y no por funcionarios de cargo político. Valga la aclaración por cuanto ministros con discurso liberal han intervenido cuando la realidad les niega los resultados.
Obtenidos los datos básicos se derivan los compuestos, en algunos casos simples sumas y en otros fórmulas. Para poder hacer los análisis convenientes es necesario que sean públicas y que los desagregados sean puestos a disposición para ser sometidos a crítica.
Muchos de estos datos compuestos serán utilizados como índices, es decir indicadores de referencia para determinar factores de ajuste, confirmar o revisar políticas, demostrar la evolución económica de grupos sociales, empresariales, cuentas públicas, etc., lo que justifica la importancia de su correcta definición y cálculo.
Tomemos por caso el índice de precios al consumidor, una comparación mensual de precios de una amplia lista de productos y servicios significativos y permite calcular la inflación en términos globales. Es un error equiparar este índice con el de costo de vida, ya que la incidencia de los diversos rubros y dentro de ellos, de los distintos productos, varía significativamente según los ingresos del grupo social a que pertenezca cada individuo. En un mismo país hay "inflaciones" particulares diferentes.
Un informe con datos de crecimiento del valor de las exportaciones se puede leer a la ligera como un éxito. Pero podría ocurrir que tal resultado sea el producto de un aumento del precio internacional de un producto agrícola primario básico sin procesar, porotos de soja por ejemplo, y que todos los demás rubros hayan disminuido su participación.
Lo mismo vale si hacemos una comparación internacional, a iguales cifras de exportación, recibe más beneficio el país cuyos productos tengan mayor valor agregado nacional, vale decir, los productos industriales de alta tecnología.
Un índice que indica el incremento de la tasa de interés por sobre el valor estándar internacional que tiene que pagar un país para colocar títulos públicos, es un indicador del cálculo de riesgo de incobrabilidad efectuado por los colocadores de fondos. En pocas palabras es el "riesgo del especulador". Queda en evidencia la intencionalidad ideológica cuando se tergiversa su significado presentándolo como "riesgo país", mostrándolo como un desapasionado diagnóstico experto de la salud económica nacional.
Algo similar ocurre con los informes diarios de evolución de las acciones en bolsa, que es presentado como un calificador de la marcha general de la economía del país, siendo que se trata de movimientos especulativos, válidos desde ya, que procuran anticiparse a la cotización futura de acciones en función de los resultados de las respectivas empresas y de las decisiones de otros participantes del mercado accionario para fijar sus valores del día. Cuando las oscilaciones son extraordinarias, generalmente por colapsos de grandes empresas, lo único que demuestra el índice es el tamaño del engaño y del error de los analistas.
El llamado "Índice de Confianza del Consumidor" presume mensurar las expectativas a futuro en base a ciertos indicadores de comportamiento como la compra de bienes durables. Es sabido que la compra en cuotas representa un estímulo para la adquisición de bienes de alto precio. Si las entidades financieras emprenden una campaña con plazo prefijado invitando al pago en cuotas, es obvio que actuará como estímulo. Al cabo del plazo, la venta de esos mismo artículos caerá, pero eso no puede verse como disminución y menos atribuirse a la confianza del consumidor, ya que en todo caso obedece a la desconfianza del oferente que puede suponer un horizonte de inflación mayor al calculado o un incremento en las tasas de interés.

Como se ve, la lectura de los indicadores a veces permite interpretaciones disímiles y hasta opuestas según la carga ideológica del analista.

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