Pequeño Contramanual de Economía - Nota 19
Hay consumidores que no pagan lo que consumen y otros que no eligen libremente lo que compran.
Entre ellos están todos los que reciben auxilio permanente o temporario en forma de suministros: alimentos, menaje, ropa, etc. que son adquiridos por gobiernos o instituciones de ayuda.
Nótese que las modalidades comerciales en este tipo de ventas cambian radicalmente porque involucran volúmenes y condiciones de pago y entrega que en muchas ocasiones difiere de las operaciones mayoristas corrientes.
Según el país y la urgencia, las adquisiciones se efectúan por licitación o por compra directa, claro que puede existir discrecionalidad para determinar los casos en que amerite una u otra forma y volvemos al tema de la honestidad como importante ingrediente en la determinación de los precios.
Lo mismo pasa con el delicado tema de los medicamentos, en los que además la mediación técnica entre los productores y los decisores de las compras es básica. Cuáles son las drogas que se consideran efectivas, en qué presentación, qué contraindicaciones pueden ser toleradas, son todas cuestiones a debatir entre especialistas y con sus recomendaciones se especifican los pliegos de compras.
Incluso nos encontramos con restricciones de tipo político que impiden comprar con fondos de organizaciones internacionales en países no adheridos a convenios de comercio, como el caso de Cuba en la actualidad, pese a que no está en discusión ni la calidad ni el precio de sus medicinas.
Los nutricionistas harán lo propio con el tipo de alimentos, si frescos o envasados, si procesados o naturales, junto con los administradores sugerirán el acopio o la entrega pactada según períodos, regiones, tipos de población, etc.
A lo que apuntamos, es que hay otras razones para la elección de consumos que no pasan por el deseo de los consumidores sino en primer término por su visibilidad, es decir, que sean "vistos" por las autoridades o las organizaciones de ayuda, reconocidos como derechohabientes de necesidades concretas o al menos merecedores de caridad y luego decididos por los responsables, acá la proclamada "soberanía de los consumidores" adquiriendo bienes y servicios según sus gustos no se aplica.
Pero además, no estamos refiriéndonos a un volumen marginal, sino que tanto en cantidades como en valores, son muchos millones los que se utilizan provenientes en gran parte de los presupuestos nacionales y de otras jurisdicciones locales y ejecutados por ellos mismos o agencias internacionales como las dependientes de Naciones Unidas. Y lamentablemente también son muchos millones los que integran esta categoría de consumidores.
Tenemos casos en que la elección de los consumos de los particulares está mediada por la opinión o sugerencia de gente idónea, o por lo menos presentada como tal por los diferentes medios en que circula la publicidad. En numerosas ocasiones se la distorsiona de manera que parezca un informe de tipo académico y el conocimiento estándar del público que no está capacitado para hacer análisis científicos, otorga el nivel de credibilidad necesario para decidir en su favor: dietas, suplementos vitamínicos, equipos de supervivencia antinucleares, antivirus de alcance impreciso, aparatos de gimnasia.
Los laboratorios cuentan con visitadores médicos especializados en transmitir la difusión de sus fármacos a sabiendas de que se trata de un medio más que eficaz para promover su consumo, llegando hasta al pago de comisiones en dinero o especie para con los profesionales, convencidos de que son uno más en la cadena de comercialización.
Aquellos que utilicen estadísticas e informes comparativos internacionales, también deben tener en cuenta las particularidades locales de índole legal, no sólo las costumbres, a fin de efectuar las comparaciones válidas. El consumo de bebidas alcohólicas en países musulmanes suele estar penado o sumamente restringido a comunidades extranjeras, lo que no indica que por decisión "soberana" del consumidor no lo haga, ni tampoco que no lo haga nunca, ya que las leyes represivas de esta índole fueron modificándose o directamente fueron derogadas con el tiempo y la acción positiva de los afectados.
Además, podría estudiarse el efecto incentivo sobre el contrabando, la falsificación, la producción ilegal y las implicancias económicas de los circuitos fuera de la ley.
En resumen, que la oferta esté al servicio de la demanda de los consumidores es otro de los conceptos que conviene relativizar para obtener un acercamiento más acorde a la vida real.
Entre ellos están todos los que reciben auxilio permanente o temporario en forma de suministros: alimentos, menaje, ropa, etc. que son adquiridos por gobiernos o instituciones de ayuda.
Nótese que las modalidades comerciales en este tipo de ventas cambian radicalmente porque involucran volúmenes y condiciones de pago y entrega que en muchas ocasiones difiere de las operaciones mayoristas corrientes.
Según el país y la urgencia, las adquisiciones se efectúan por licitación o por compra directa, claro que puede existir discrecionalidad para determinar los casos en que amerite una u otra forma y volvemos al tema de la honestidad como importante ingrediente en la determinación de los precios.
Lo mismo pasa con el delicado tema de los medicamentos, en los que además la mediación técnica entre los productores y los decisores de las compras es básica. Cuáles son las drogas que se consideran efectivas, en qué presentación, qué contraindicaciones pueden ser toleradas, son todas cuestiones a debatir entre especialistas y con sus recomendaciones se especifican los pliegos de compras.
Incluso nos encontramos con restricciones de tipo político que impiden comprar con fondos de organizaciones internacionales en países no adheridos a convenios de comercio, como el caso de Cuba en la actualidad, pese a que no está en discusión ni la calidad ni el precio de sus medicinas.
Los nutricionistas harán lo propio con el tipo de alimentos, si frescos o envasados, si procesados o naturales, junto con los administradores sugerirán el acopio o la entrega pactada según períodos, regiones, tipos de población, etc.
A lo que apuntamos, es que hay otras razones para la elección de consumos que no pasan por el deseo de los consumidores sino en primer término por su visibilidad, es decir, que sean "vistos" por las autoridades o las organizaciones de ayuda, reconocidos como derechohabientes de necesidades concretas o al menos merecedores de caridad y luego decididos por los responsables, acá la proclamada "soberanía de los consumidores" adquiriendo bienes y servicios según sus gustos no se aplica.
Pero además, no estamos refiriéndonos a un volumen marginal, sino que tanto en cantidades como en valores, son muchos millones los que se utilizan provenientes en gran parte de los presupuestos nacionales y de otras jurisdicciones locales y ejecutados por ellos mismos o agencias internacionales como las dependientes de Naciones Unidas. Y lamentablemente también son muchos millones los que integran esta categoría de consumidores.
Tenemos casos en que la elección de los consumos de los particulares está mediada por la opinión o sugerencia de gente idónea, o por lo menos presentada como tal por los diferentes medios en que circula la publicidad. En numerosas ocasiones se la distorsiona de manera que parezca un informe de tipo académico y el conocimiento estándar del público que no está capacitado para hacer análisis científicos, otorga el nivel de credibilidad necesario para decidir en su favor: dietas, suplementos vitamínicos, equipos de supervivencia antinucleares, antivirus de alcance impreciso, aparatos de gimnasia.
Los laboratorios cuentan con visitadores médicos especializados en transmitir la difusión de sus fármacos a sabiendas de que se trata de un medio más que eficaz para promover su consumo, llegando hasta al pago de comisiones en dinero o especie para con los profesionales, convencidos de que son uno más en la cadena de comercialización.
Aquellos que utilicen estadísticas e informes comparativos internacionales, también deben tener en cuenta las particularidades locales de índole legal, no sólo las costumbres, a fin de efectuar las comparaciones válidas. El consumo de bebidas alcohólicas en países musulmanes suele estar penado o sumamente restringido a comunidades extranjeras, lo que no indica que por decisión "soberana" del consumidor no lo haga, ni tampoco que no lo haga nunca, ya que las leyes represivas de esta índole fueron modificándose o directamente fueron derogadas con el tiempo y la acción positiva de los afectados.
Además, podría estudiarse el efecto incentivo sobre el contrabando, la falsificación, la producción ilegal y las implicancias económicas de los circuitos fuera de la ley.
En resumen, que la oferta esté al servicio de la demanda de los consumidores es otro de los conceptos que conviene relativizar para obtener un acercamiento más acorde a la vida real.

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