Res Pública

Ideas y propuestas respecto a cuestiones políticas y sociales. En busca de "masa crítica" para encontrar consensos.

Wednesday, May 23, 2007

De miedo

Se llama terrorismo a la utilización de acciones violentas indiscriminadas contra un grupo humano para quebrar su voluntad o la de su gobierno.

Un grupo disidente con respecto al poder constituido que se levanta en armas y recurre a la comisión de atentados contra vida y bienes particulares o públicos es considerado como terrorista, del mismo modo que si un gobierno recurre a la práctica de secuestros, asesinatos y destrucción de bienes se convierte en Estado terrorista. Valga esta precisión para dejar claro que no importa quién sea el agente, sino las acciones llevadas a cabo.

De un gobierno lo menos que se espera es que cumpla y haga cumplir la ley. Si se decide a burlarla la violación es doble y no valen los argumentos usualmente esgrimidos para justificar la excepcionalidad de las acciones.

La represión, término con mala fama, es una atribución del Estado legítimo para contener, detener y castigar la eventual insurgencia, pero contenida en el marco jurídico y legal que garantice la protección de los inocentes, así sean familiares de los sublevados.

Los orígenes de los distintos grupos terroristas suelen encontrarse en situaciones de opresión de etnias, negación de derechos por causas raciales, políticas o religiosas, reivindicaciones territoriales, rechazo al colonialismo, oposición ideológica radical al poder constituido, afirmación de dominio territorial, independentismo, imposición de credos religiosos, etc., que culpabilizan a otro conjunto social o lo consideran un simple elemento de canje: sus vidas por mi causa, dejando al descubierto su desprecio por la vida inocente. Para edulcorar su conciencia algunos les llaman 'daños colaterales'.

Resalto la cuestión de la causa manifiesta, por cuanto existe una tendencia a agrupar el fenómeno dentro de un conglomerado llamado 'terrorismo internacional', como si existiera alguna confederación tácita de mutuo apoyo. Esta concepción sólo es útil a los gobiernos que la usan como pretexto para intervenir en cualquier otro país que sufra un fenómeno terrorista, incluso en lo que se ha dado en denominar acciones preventivas, que no es más que una agresión.

Un fanático nacionalista norteamericano puede atentar contra cualquier árabe, sin distinguir si se trata de un iraquí o de un aliado saudí. Un suicida musulmán que considera los ataques occidentales contra países árabes como una nueva cruzada cristiana no distingue entre irlandeses que a su vez pueden ser odiados enemigos entre sí por causas de otra religión.

Tanto las acciones revolucionarias legítimas como las legítimas respuestas ante las agresiones sufridas debieran encauzarse sin el recurso cruel y despreciable del terror indiscriminado.

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