Res Pública

Ideas y propuestas respecto a cuestiones políticas y sociales. En busca de "masa crítica" para encontrar consensos.

Friday, May 18, 2007

Palabras movedizas

PALABRAS MOVEDIZAS
Múltiples acepciones tienen las palabras. Los diccionarios alinean los significados separándolos con barras y ordenándolos desde el uso más común al más raro, a veces indicando con las abreviaturas apropiadas la materia, el gremio que lo usa, el país o la región de origen.

Pero no se quedan quietas las palabras, como no viven en los libros sino en la mente de la gente, diseminadas sin que nadie tenga que pedir permiso para usarlas ni pagar por ellas, resulta que se comportan como si fueran herramientas.

Así como los destornilladores sirven de cortafierros o de barretas según su tamaño y el apuro que tengamos, las palabras se acomodan por aproximación, semejanza, asociación, parecido fonético, traducción errónea o cualquier otra causa inverosímil o razonable, calzan y sacan de apuro, complementando o desplazando a la que estaba por derecho ocupando su lugar.

No hay nada ilegal en esto. Las lenguas vivas cambian, se adaptan a la realidad que tienen que expresar, encuentran nuevos matices, equivalencias y utilidades para grupos, profesiones, sociedades, técnicos...

Pero nunca falta un pero. A veces nos encontramos con manipulaciones insidiosas, torsiones forzadas, malintencionadas equivalencias. Como además de los significados llamémosle descriptivos, están las cualidades y los valores asignados, sugeridos o supuestos, cada palabra acarrea cargas emotivas, rechazos o adhesiones, maldispone o dispone bien a dar crédito a lo que se dice seguidamente y esta capacidad puede ser inducida con sutilezas distorsionantes.

A algún publicista se le ocurrió que transmitir lo que sucede con un grupo de personas encerradas en una casa, sin salir a trabajar ni a divertirse – y mucho menos a estudiar –, sin contacto con parientes ni amigos, filmadas y grabadas permanentemente, era un “reality show”, mostrar la “realidad”.

Puede ser algo parecido a la realidad en una cárcel, tal vez un albergue de refugiados, pero es lo más opuesto a la vida diaria que puede concebirse por los sistemas de eliminación puestos en juego.
Puede que para muchos esta subversión del significado no sea más que una mala ocurrencia, como las de los que traducen los títulos de las películas, pero otros pueden aceptar que la única relación posible entre los seres humanos es la competencia y no hay lugar para la colaboración, más cuando se refuerza la idea con otros programas donde se “vence” sin fijarse en los medios.

Es que las palabras están imbricadas en sistemas de ideas interrelacionadas que conforman ideologías, creencias, refuerzan las pautas de conducta, justifican comportamientos, dan idea del mundo, ubican –para bien o para mal- en relación a los demás. Por ejemplo, en este caso, ayudan a reforzar las campañas a favor de las jubilaciones individuales, despreciando los “viejos” principios de solidaridad intergeneracional y protección de la vejez.

A veces los comunicadores disfrazados de periodistas titulan con palabras cambiadas para que la repetición de una inexactitud vaya preparando el terreno para justificar cambios en las leyes de acuerdo a los intereses de sus mandantes.

Es habitual que los casos de robo, asalto, violación, secuestro nos lo presenten bajo el rótulo de “Inseguridad”. ¿Es que acaso no generan una sensación justificada de inseguridad? Por supuesto, pero no es lo que la constituye, sino una fracción de ella. Toma una parte por el todo.
Las construcciones inestables, los materiales inflamables, los cables pelados, las garrafas en mal estado, los alimentos vencidos, las jeringas sucias, los peatones desaprensivos, la impunidad, los atentados suicidas, la velocidad excesiva, la exposición a rayos X, los cortes de luz, los vados no señalizados, las obras clandestinas... Interminable lista de situaciones por acción u omisión que pueden acarrear consecuencias peligrosas para la salud o integridad personal o deterioro o pérdida de bienes; en definitiva, inseguridad.

Entonces, reconozcamos los diferentes tipos de hechos o condiciones que crean la sensación de inseguridad con el objeto de poder pensar soluciones adecuadas a los diferentes casos. No pongamos todo en la misma bolsa y llamemos a los delitos por su nombre. No se trata de una “ola de inseguridad” sino en todo caso una “ola de delitos”, a la que se la puede combatir con prevención policial, investigación fiscal, acción judicial, legislación apropiada y, mejor aún, completando todo con un alza en las condiciones de vida de la sociedad, lo que no elimina el delito, pero lo restringe y le quita sustento exculpatorio.

Teniendo claro los conceptos no será fácil que aceptemos sin más las omnipresentes “razones de seguridad” cada vez más usadas para no contestar preguntas, para no dejarnos pasar, para registrar nuestra correspondencia, para anotar con quién conversamos y qué libros leemos.

Nadie tiene que exigir plenos poderes y que renunciemos a nuestros más elementales derechos en nombre de nuestra propia seguridad y argumentando con palabras cambiadas.

Labels: ,

0 Comments:

Post a Comment

<< Home