Legal y efectivo
Hay un aviso explícito en la televisión de estos días (mayo de 2009), pero que con sus variantes se repite desde hace muchos años y consiste en promocionar una serie policial alegando que hay dos maneras de conseguir la seguridad y la justicia: la legal y la efectiva. Obviamente los protagonistas de estos capítulos prefieren la segunda.
Considerar estos términos como opuestos y aún contradictorios es un forma de negar la posibilidad de buscar que las normas sean a la vez legales y efectivas, que es lo que una sociedad civilizada debe lograr.
Si las formalidades de la ley se convierten en obstáculos por ser ritualistas, obstruccionistas, sin sentido práctico, lentificadoras, lo que debe cambiarse es el código de procedimientos, habilitar turnos continuos, instaurar sistemas de comunicación y validación de autorizaciones, en definitiva, instrumentar eficazmente los métodos de investigación, vigilancia y aprehensión de sospechosos así como la recolección de la prueba.
De lo que se trata es de no cometer abusos, ni hablar de no torturar, una abyección fuera de cualquier orden no ya legal sino simplemente humano.
Muchos gobiernos invocan razón de estado para actuar "por excepción". El problema es determinar cuál es una verdadera causa de tal carácter. En una monarquía la presencia molesta de un heredero con raíces dudosas; en ciertos regímenes la difusión periodística de hechos o posesiones de los gobernantes; en muchos países la adhesión a ideas opositoras. Cada cual justificará su decisión de obviar las leyes, pero se ve que es en nombre del orden constituido que se lo subvierte llamando subversivos a los demás.
La fortaleza de una sociedad es su cultura, su apego a la ley, su capacidad de responder a quienes la violan desde ese mismo ordenamiento.
Considerar estos términos como opuestos y aún contradictorios es un forma de negar la posibilidad de buscar que las normas sean a la vez legales y efectivas, que es lo que una sociedad civilizada debe lograr.
Si las formalidades de la ley se convierten en obstáculos por ser ritualistas, obstruccionistas, sin sentido práctico, lentificadoras, lo que debe cambiarse es el código de procedimientos, habilitar turnos continuos, instaurar sistemas de comunicación y validación de autorizaciones, en definitiva, instrumentar eficazmente los métodos de investigación, vigilancia y aprehensión de sospechosos así como la recolección de la prueba.
De lo que se trata es de no cometer abusos, ni hablar de no torturar, una abyección fuera de cualquier orden no ya legal sino simplemente humano.
Muchos gobiernos invocan razón de estado para actuar "por excepción". El problema es determinar cuál es una verdadera causa de tal carácter. En una monarquía la presencia molesta de un heredero con raíces dudosas; en ciertos regímenes la difusión periodística de hechos o posesiones de los gobernantes; en muchos países la adhesión a ideas opositoras. Cada cual justificará su decisión de obviar las leyes, pero se ve que es en nombre del orden constituido que se lo subvierte llamando subversivos a los demás.
La fortaleza de una sociedad es su cultura, su apego a la ley, su capacidad de responder a quienes la violan desde ese mismo ordenamiento.
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